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Cosas de brujas. 14 de febrero

¿Qué esconde el 14 de febrero? ¿Qué implica celebrar (ritualizar) determinados vínculos, relaciones y no nombrar otros? En nuestro Blog te contamos el día de los enamorados versus Las Lupercales.

Las Lupercales: de sexo, risa y fertilidad 

En este bello Bosque de Brujxs, buscamos las raíces profundas de lo que nos pide ser observado, poner la lupa, hacernos preguntas y sospechar. Esta vez nos cabe curiosear sobre el 14 de febrero y este "señor" San Valentín, mártir que solía casar en rito cristiano a soldados romanos que no debían tener vínculos sexo-afectivos amorosos. En ese camino se nos presentan historias famosas, como “Romeo y Julieta” “Abelardo y Eloísa”, o las miles de princesas que “fueron felices por siempre” porque se casaron, tuvieron hijitxs, castillitos y reinos.

¿A quién o qué le conviene esta celebración del "amor romántico", basado, casualmente, en el amor cortés y victoriano? ¿Celebrar cada 14 de febrero, ese amor romántico heterenormado es un hecho solo comercial o tiene otra intencionalidad?

Primero aclaremos que ritualizar y celebrar conlleva prácticas que actúan en la identidad de quien pertenece al grupo cultural implicado. Ritualizar (celebrar) es la forma más efectiva de gestar identidades éticas y estéticas, inducir deseos, anhelos de perfección, felicidad y conceptos sobre la vida, sobre el bien y el mal. El poder del ritual es traer al presente la concreción del anhelo, que puede ser de carácter individual o colectivo.

Por eso, desde Bosquexxy, te contamos de Las Lupercales, ritual y celebración que se intentó controlar para impulsar una sexualidad ortodoxa (que una doctrina/institución defina como y cuando debe darse el sexo y la fertilidad), vigilada, contractual y, por supuesto, heteronormada. En los albores del androcentrismo patriarcal, religioso y capitalista, esta tarea la llevó a cabo estratégicamente, el papa Gelacio I en el sigo V. Pero hay rituales y fiestas que tienen tanta potencia popular, que por más esfuerzo que se haga por “disciplinar”, “castigar” incluso remplazar por otras, sus vestigios y memoriales tienen la fuerza de una raíz de información arqueológica, más cuando están asociadas a una de las experiencias más vitales como es la sexualidad. Así es que, gracias a los pueblos, las brujas, las personas liminares y sus deseos de goce, de pan y vino, de risas, en el despertar de viejas tradiciones, nos llega esa pulsión de incomodidad que nos empodera y nos encuentra en la construcción de nuevos rituales, que fomentan la sexualidad autónoma, sujetos/as/es deseantes de sexo y soberanxs de nuestra propia fertilidad.  

Las Lupercales o Lupercalias fueron unas antiguas fiestas pastorales, posiblemente pre-romanas, que se celebraban entre el 13 y el 15 de febrero, para purificar, evitar los malos espíritus, liberar la salud y promover la fertilidad. Seguramente absorbieron parte del ritual de la Februa, celebración de purificación con agua en tiempos de primavera, de la poca conocida mitología Etrusca y que da el nombre al mes de febrero. Otro dato relevante a tener en cuenta de las Lupercarias, es la leyenda del origen de Roma, que narra cómo la loba Luperca rescata, cuida y amamanta a Rómulo y Remo. ¿Quién es esta loba Luperca del monte Palatino? ¿Quién es este fauno Luperco? Pues bien, ambos son referencias a las divinidades de la fertilidad, a lo instintivo, lúdico de la sexualidad. A la dimensión obscena, salvaje de la humanidad, al misterio maravilloso de la sexualidad sagrada, nutricia, fértil.   

Las Lupercales cuentan con los siguientes momentos rituales:

- Sacrificio de dos machos cabríos y un perro por parte de Sacerdotes del Fauno Luperco. Dos jóvenes iniciados eran llevados al altar para ser ungidos con la sangre del sacrificio. Luego el cuchillo utilizado para el sacrificio se limpiaba con lana empapada en leche y al concluir se debía lanzar una carcajada ritual.

-Los iniciados cortaban las pieles de los animales sacrificados en forma de látigos llamados Februa (correas) se vestían con ellos y corrían alrededor de la ciudad. Las personas buscaban y jugaban a ser azotado por las ferbruas de los lupercos, pues era un acto de purificación y beneficio para la fertilidad. 

-La celebración concluía con fiesta, danza y música y sexo libre.

Ahora bien, nuestras sospechas Bosqueanas, nos conducen a destacar a las mujeres, como sujetas deseantes de sexo y fertilidad, plenas de autonomía en todos los aspectos devenidos del placer, el sexo y el maternar. Las mujeres, según las tradiciones de las fiestas mencionadas, buscaban ser tocadas, “azotadas por los februas”, correas de los Luperci. Estos azotes además de purificar, beneficiar a la fertilidad y al parto, les dejaban un color purpura que las asemejaban a las sacerdotisas o Lupas, quienes ejercían la sexualidad sagrada y que suelen mal nombrarse como prostitución sagrada. Como vemos en las lupercales, ambos sacerdocios Luperci y Lupas se ejercen más allá del género.

En definitiva, está fiesta es una celebración de sujetas y sujetos autónomos, deseantes, completos, dueñxs de sus placeres y juego. Y muy lejana a una sexualidad moralizante, controlada, herteronormada y patriarcal, en el marco del amor romántico, que deja a las mujeres como receptoras pasivas empobrecidas, vaciadas, en dependencia, sujetas al deseo de otros/es. 

Rescatar, reivindicar a las sacerdotisas de la sexualidad sagrada, mujeres Lobas y salvajes, como gusta nombrar nuestra querida Clarissa Pinkola Estés, es nuestro deseo para esta fecha. Porque ritualizar es traer al presente es decir, en acto, que hoy sea un día para despertar y conectar con los propios anhelos, el erotismo, la sexualidad libre, consciente y sagrada.

Trini Rodríguez Grau para BosqueXXY.

Correciones Andrea Sanmartin

Obras: Andrea Sanmartin

 

 

Les compartimos algunas referencias y buenas lecturas disponibles:

http://www.almarevista.com/revista/sin-categoria/las-lupercales-de-febrero/

https://www.elespanol.com/cultura/historia/20191230/lupercales-bacanales-volver-fertiles-mujeres-antigua-roma/455205044_0.html

https://www.youtube.com/watch?v=nfu7IYHDoQw

https://www.youtube.com/watch?v=SCZRdQv-_pY

Pincola Estés, Clarissa. Mujeres que corren con lobos. Primera edición 2009

Zarfino, Karina. Las Relaciones Energéticas en la Pareja. Segunda Edicón 2017

 

 

 

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